Mini Trekking del Perito Moreno

Caminando sobre hielo milenario en uno de los glaciares más especiales del mundo

El Perito Moreno es uno de los glaciares más famosos del mundo y una de las principales atracciones turísticas de la Patagonia y de toda Sudamerica. Era también un lugar que llevaba queriendo visitar desde pequeño, y por supouesto no perdí la ocasión de visitarlo durante mi viaje por la Patagonia.

A pesar de llevar toda una vida con ganas de verlo el Perito Moreno no me defraudó y superó ampliamente las expectactivas. El glaciar es absolutamente enorme e imponente, y el lugar en el que está emplazado es de una belleza superlativa, salvaje. El Perito Moreno es con frecuencia citado en libros y revistas como uno de los lugares más bellos de la Tierra, y ese calificativo es dado con toda justicia.

Primera vista del Perito Moreno desde las pasarelas.

El Perito Moreno puede visitarse por libre, llegando en coche, e incluso en autobús, hasta el centro de visitantes dentro del Parque Nacional los Glaciares, sin embargo, esta es una de esas ocasiones en las que vale más la pena hacer la visita con un tour guiado que por libre, principalmente porque con el tour tienes la posibilidad de pisar el mismo glaciar.

Este es el famoso Trekking sobre el glaciar, del cual hay dos modalidades: el mini Trekking, de corta duración, o el Big Ice, una excursión más larga. Como puedes adivinar, el Big Ice es más cara, aunque a la postre me arrepiento de no haberla hecho y que sin duda haría si volviera. En mi caso contraté la modalidad de Mini-trekking y ya fue absolutamente espectacular, por lo que es d eimaginar que el Big Ice es aún mejor y, teniendo en cuenta que llegar a este rincón del mundo no es fácil, creo que vale la pena darse el capricho para tener la experiencia completa.

En cualquier caso, los tours al Perito Moreno parten de la cercana ciudad de El Calafate, enclave de pioneros que en las últimas décadas ha virado desde su original posición como refugio de granjeros de lana a puerta de acceso al cercano Parque Nacional, repleta de multitud de agencias de viajes y aventura que organizan los tours al Perito Moreno y otros glaciares de la zona. No obstante, estas agencias organizan la «logística» de la visita en cuanto a llevar al turista al glaciar en autobuses que rara vez quedan sin llenar de personas.

Una vez en el centro de visitantes, a las puertas del Perito Moreno, solo una única agencia es la encargada de llevar a cabo el trekking sobre el glaciar: Hielo y Aventura, la agencia que tiene la concesión exclusiva para desarrollar esta actividad, autorizada por el gobierno de Argentina.

Antes de eso, como decía, los autobuses de los tours te dejan en el centro de visitantes y te conceden un par de horas para recorrer por libre las famosas «pasarelas» de madera que te acercan a distintos miradores y te permiten acercarte a las paredes del glaciar con total seguridad. Los cuatro recorridos están diferenciados en colores, y son las sendas roja y azul las más recomendables y las que toma la inmensidad de la gente, además de ser las más cortas, lo que te da tiempo y margen para volver al punto de encuentro a tiempo.

La primera visión del glaciar desde el primer mirador de las pasarelas deja sin aliento, y los numerosos miradores y puntos de observación a lo largo de las pasarelas no hacen más que acrecentar la sensación de grandeza y sublimidad que se experimenta en un lugar como este. El tópico de este tipo de lugares dice que uno se siente inmensamente pequeño ante la grandeza de la naturaleza y no por ser tópico es menos cierto: ver y sentir el Perito Moreno y la gloriosa bellleza que lo rodea es un momento inolvidable que se graba a fuego en tu memoria para siempre.

De regreso al punto de encuentro volvemos a subir al autobús que nos trajo y ahora deshace parte del camino de ida para luego desviarse hacia el Puerto Bajo las Sombras, para allí tomar una embarcación que se dirige hacia el refugio a orillas de la pared oeste del glaciar. Tras una breve caminata por un bosque de coníferas, precioso, los guías nos explican cómo va a ser el trekking y las respectivas normas y consejos de seguridad, básicos para necesarios.

Cuando ya estamos a punto de alcanzar el glaciar nos calzamos los crampones (unos crampones muy rudimentarios pero compatibles con cualquier bota de montaña) y, poco a poco, caminamos en fila india, trepando por las primeras laderas hasta empezar a caminar por hielo firme.

Hay en este parte del glaciar una zona que ha sido «habilitada» con algunas barandillas para facilitar el paso, y aunque da un poco la sensación de estar todo muy bien preparado, la experiencia de caminar sobre hielo milenario es tan alucinante que no se siente como la típica turistada. La belleza surrealista del glaciar, con sus múltiples formas, colores y sorpresas, como pequeñas lagunas y grutas talladas por el deshielo y la erosión del tiempo, regalan estampas maravillosas e inolvidables que justifican, sin ningunda duda, el alto precio del tour a pesar que la duración total del recorrido es de apenas 45 minutos.

Al final, una costumbre un poco tonta pero con cierto encanto: los guías te ofrecen un vaso de whisky con hielo del mismo glaciar y un dulce de chocolate o dulce de leche. Así concluye

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